Te quedaba grande ser vampiro

Sus gritos inundaban la estancia,
tú lamías el aire 
como buscando esa gota carmesí
que aún no había sido derramada
pero que intuías flotaba temblorosa
en mitad de aquella agonía.

Ella seguía profiriendo alaridos,
maldiciones acerca de demonios y vampiros
mientras tus dedos nerviosos rasgaban,
penetraban en la palidez de su carne,
de su extenuada garganta.

Me agoté ante tal escena,
tus instintos primarios,
tu primera vez de sed,
de hambre desmesurada
y la noche llena de bramidos,
tus fauces insertando los colmillos,
ella chillando, gimiendo, muriendo
y tú...devorando sin saber el significado,
el gran significado de lo que hacías.

Quebré tu cuello de un golpe,
el don oscuro te quedaba grande;
para ser uno de los nuestros
hay que ser enigma, misterio,
silencio e incluso elegante;
la vulgaridad en tus gestos
se me hizo insoportable...

sangre muda para mis negras entrañas,
el vampiro sediento
debe disfrutar su trago
bajo la belleza de la noche
y un hermoso silencio.

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"Bienvenidos siempre a mi etéreo hogar de tinieblas, lóbrego lugar donde la letra oscura se desangra".
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