Jamás me condenarás al olvido

Cansada de bostezar
en el lóbrego umbral de las tinieblas,
de evocarte en cada crepúsculo
sin arribar siquiera al susurro
de tus alas mucílagas y mortecinas,
al murmullo lejano de tu silueta difusa
en esa distancia imposible de abarcar
con mi grito nombrándote
en la espesura de lo inalcanzable.

Me adueñaré de tus sueños
mi príncipe de pálida tez,
surcaré los océanos lumínicos de tus mañanas,
opacaré el sol con mi presencia
y en la debilidad de tus oníricos albas
irrumpiré, aún a costa de incendiarme
y de caer abatida por la maldición del sol;
secuestraré tus días penetrando en tus rendijas,
en tus telarañas de reposo diurno,
y besaré esos labios que me han olvidado,
esa boca que ya nunca pronuncia mi nombre,
esa garganta que alguna vez fue mía
y que ahora, en la lejanía que nos separa, escondes.

Rasgaré la fina carne de tu cuello blanco
y me llevaré en cada aurora...
un poco de tu sangre
para que cuando al anochecer despiertes
una sed enfermiza te devore
y sepas, que en cada estertor,
convulsión que tu desértico cuerpo te ofrende,
yo, permanezco presente,
siempre viva en esa memoria tuya,
rancia y rencorosa
que alguna vez creyó desterrarme.

Las noches te pertenecen,
mi príncipe de las tinieblas,
pero los días...
tus días son míos
y aunque acabe convertida en cenizas,
jamás me condenarás al olvido.

No hay comentarios:

"Bienvenidos siempre a mi etéreo hogar de tinieblas, lóbrego lugar donde la letra oscura se desangra".
© Poesiaoscurapoesiavampirica.blogspot.com . Todos los derechos reservados en cada uno de los poemas publicados.

Etiquetas