Sopor nocturno, hastío vampírico

Negriárida acontece la noche
con su nevisca de ecos mudos
y aburrida letanía de horas muertas,
me bosteza un ocaso insulso,
el mismo que ayer y que mañana,
insoportabilidad de un crepúsculo
que se reitera sempiterno
en la eternidad,
debería decir...monotonía
del vampiro.

Atusaré mis alas, 
lameré las uñas de mis blancos dedos
intentando recordar la última gota
que sangrienta de ti, de tu garganta
me procuró un instante leve de recreo.

Cuan difícil es quebrar el tedio,
la rutina incesante de quien es inmortal:
tocar dos o tres notas en el viejo clavicordio,
volar un poco más allá de éstos bosques y senderos,
sentarse en algún muro,
otear la luna con su nueva faz,
olisquear el aire en busca de sangre,
tal vez, rememorar cual era el color de la luz
o cómo era el calor del sol...

Me escuecen los colmillos,
mis venas rugen,
que la noche y su hastío sigan su curso,
escóndete humano,
¡Tengo hambre!

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"Bienvenidos siempre a mi etéreo hogar de tinieblas, lóbrego lugar donde la letra oscura se desangra".
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