Transformación de un vampiro

En verdad juro que lloré cuando te transformé,
y debería maldecir esos dos cristales acuosos y salados
que rodaron por mi rostro,
pero que furtivo es el instante en que se reniega,
el segundo robado al reloj donde se odia...
hay que dejar pasar un silencio o dos y después
recordar éste alma negra y pérfida que soy
y hacer un tremendo acto de conmiseración
para con las míseras lágrimas que inundaron mis ojos...

y es que, tan apresurado fue el momento,
tu momento de trance entre vida y muerte,
tan mórbida y cruel la escena,
casi obscena la sensación de mis colmillos,
¡Ah! tus latidos engrosando mi aorta,
colándose por cada uno de los agujeros de mis renegridas venas,
tu gimiendo, profiriendo palabras ininteligibles,
tus últimos estertores,
tu cuerpo temblando, casi epiléptico,
convulsionando ante las embestidas de mi voraz boca
que tragaba y tragaba y tragaba....y tragaba,
se me hincha el pecho y casi siento un orgasmo al pensarlo,
tú última exhalación;
el olor a muerte que llega desde las más siniestras profundidades,
como si un nido de gusanos te devorase y tu carne,
¡Ah! tú carne descomponiéndose y yo mirando...
recuerdo, recuerdo levemente mi dedo anular,
la mano izquierda tocando mi comisura ensangrentada,
limpiando en un acto reflejo la sangre de mis labios
y mientras observando...tu muerte,
recuerdo ese hondo silencio, insufrible casi
y después...
después de nuevo las convulsiones,
y tú...resucitando...

ya eres uno de los nuestros,
toda metamorfosis duele
y por ende sospecho
que parte de ese dolor me pertenece,
es por eso que de cuando en cuando
me permito el rencor hacia esas lágrimas
que creo derramé.

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"Bienvenidos siempre a mi etéreo hogar de tinieblas, lóbrego lugar donde la letra oscura se desangra".
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