Memorias vampíricas I

Cuando mis pasos avanzan airados
por éstos inmaculados mármoles de Istria,
intento alejar de mis memorias la tuya
y no recordar aquel día,
noche ya en la isla de Poveglia.

¡Necia!
Tú agonizando en mitad de los miles de cadáveres,
febril, enferma y moribunda por la gran epidemia,
la barca alejándose....
raudo fui, volé a tu lado,
te invité a ser partícipe del don,
te ofrecí la inmortalidad,
devolverte la vida que se te apagaba
y me despreciaste...
¡Demonio! ¡Monstruo! Me llamaste
y lo soy, ni lo negué ni lo niego,
¡Terca hermosa mía!
Preferir morir entre apestados...a salvarte
¡A condenarte! Me gritabas en medio de tu agonía,
¿Condenarte? Ya estabas condenada...

Cuando mis pasos avanzan airados
por éstos inmaculados mármoles de Istria,
cuando el reloj de San Marcos golpea
y quiebra el aire con su son infame,
sólo intento abrazar el silencio,
buscar algún alma errante que deambule extraviada
y mientras muerdo con furia su nimia garganta
dejar la mente en blanco,
no pensarte...
y olvidarte.

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"Bienvenidos siempre a mi etéreo hogar de tinieblas, lóbrego lugar donde la letra oscura se desangra".
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