Segunda Carta...a un viejo amigo

Mi querido vampiro, te entiendo, 
 sin embargo en mis sueños... 
 ni ánimas, ni fantasmas 
 de quienes fueron mi alimento, 
 que éstos ya me lloviznan, 
 me salpican con sus quejidos, 
 cuando muerdo, 
 mientras mueren, 
 cuando succiono, sorbo, bebo...
 es su sangre quien me habla y sus ojos. 

 No gastaré en mortales suplicantes más palabras. 
 En mis sueños, del ataúd, su terciopelo se desgarra, 
 pareciera agonizar consciente del alba,
 luz que más arriba de la tumba incendia la tierra, 
y los hilos de esa tela en pesadilla cuasi humana
 forman astros, diminutos soles,
 sonríen mostrando extrañas caras... 
 hay voces que gritan: 
 Cenizas, polvo, polvo, humo eres... 

 Profanos alaridos mancillando mis tinieblas, 
 huracanes lumínicos que cierran sobre mí sus grilletes...

 por un instante todo se vuelve blanco, 
 el tiempo se detiene, 
 el amanecer muta en juglar, 
 mimo que se cuela muy despacio 
 por las rendijas de mi féretro, 
 su enorme carcajada inundando mi espacio 
 y las voces, ahora en tumulto, 
 vorágine de murmullos: 
 Cenizas, polvo, polvo, humo... 

 Mi querido vampiro, 
 yo sueño que ardo, 
 soy cadáver calcinado, 
 pavesas lanzadas al viento, 
 niebla, 
 nada.

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"Bienvenidos siempre a mi etéreo hogar de tinieblas, lóbrego lugar donde la letra oscura se desangra".
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