No fue la distancia

Culpé a la distancia
de ser lecho mortuorio,
sepulcro en engaño
que embelesó con sus rosas,
sus orquídeas, todas aquellas flores
a nuestros ojos, corazón...y labios.

Culpé a la distancia
de insolencia y soberbia,
de soledades escritas sobre paredes vacías,
de cartas que nunca llegaban,
de esperas hondas, profundas,
donde aquello...
que osados llamamos amor,
se marchitaba en cada paso
que las horas daban.

Culpé a la distancia del frío
que se nos acumulaba
en esa cripta oscura, húmeda y enmohecida
donde los sentimientos agónicos,
heridos de muerte,
daban sus últimas convulsiones,
el último aliento exhalado
en el cementerio de los besos cadáveres.

Culpé a la distancia
y no vi los gusanos,
no vi la tierra cayéndonos encima
ni vi la lápida cerrarse,
no escuché el silencio.
ese interminable silencio...

No fue la distancia,
amor,
nos separó el olvido,
lo que callamos,
lo que ocultamos
y nunca nos dijimos
y el abrumador paso del tiempo.

Sopor nocturno, hastío vampírico

Negriárida acontece la noche
con su nevisca de ecos mudos
y aburrida letanía de horas muertas,
me bosteza un ocaso insulso,
el mismo que ayer y que mañana,
insoportabilidad de un crepúsculo
que se reitera sempiterno
en la eternidad,
debería decir...monotonía
del vampiro.

Atusaré mis alas, 
lameré las uñas de mis blancos dedos
intentando recordar la última gota
que sangrienta de ti, de tu garganta
me procuró un instante leve de recreo.

Cuan difícil es quebrar el tedio,
la rutina incesante de quien es inmortal:
tocar dos o tres notas en el viejo clavicordio,
volar un poco más allá de éstos bosques y senderos,
sentarse en algún muro,
otear la luna con su nueva faz,
olisquear el aire en busca de sangre,
tal vez, rememorar cual era el color de la luz
o cómo era el calor del sol...

Me escuecen los colmillos,
mis venas rugen,
que la noche y su hastío sigan su curso,
escóndete humano,
¡Tengo hambre!

Mis lágrimas

Lágrimas en lluvia,
en nevisca que atormenta
y diluvia.
Río en las mejillas,
en el abismo del corazón
que inundado de dolor
se lamenta.
Océanos de sollozos,
llanto piélago,
marisma negra,
funesto tormento,
lacrimoso luto
de rosas marchitas,
orquídeas muertas,
hiedra cadáver,
musgo herrumbre
que acongoja y es suplicio,
dolor interminable
en el hondo agujero
de ésta mi alma
que llora y llora
llena de tristeza
y ya por siempre
sin consuelo.

Tu orgullo contra el mío

Veo soberbia en la profundidad de tus ojos,
orgullo en tus labios
y en tu semblante pálido
que desafía éste instante
calmo y mudo,
último segundo arrebatado al tiempo
para que te columpies en la delgada línea
que separa vida y muerte.

Ufana tu tez aún te empeñas
en ocultar tu cuello a mis garras,
en separar tu carne delicada
de mis fauces hambrientas.

De nada sirve tu insolencia
aunque te empeñes en que brote
a borbotones junto a tu cálida sangre,
de nada sirve tu arrogancia,
ni tu rencor que galopa
junto a tus latidos mientras bebo de ti.

Tu luz endiosada sucumbe
ante la oscuridad siempre vanidosa del vampiro,
sin embargo, me gusta tu desprecio,
me detendré un segundo
y besaré esos labios llenos de odio,
la hiel de tu boca en mi boca,
tu orgullo contra el mío.

Rogando la muerte a un vampiro

Trunca mi existencia,
clava ese pálido filo de tus colmillos
en esta mísera garganta ebria.
Anhelo la muerte,
hastío de despeñar miserias
en copas de vino y lóbregos burdeles,
rutina sofocante de añoranzas
a seres amados que hoy
devoran los gusanos;
cercena ésta yugular que grita,
suplica un final
para quien ha sido la luz equivocada
en los senderos de un dios
que ni sé si exista.
Amputa mis memorias
y todas las lacrimosas penas
que me ahogan en ciénaga oscura.
Bebe de mí, tú que eres noche
y malediciencia,
tú que eres eternidad y tiniebla,
bebe y traga todas mis desdichas,
la mezquindad de un destino sin rumbo,
traga mi soledad y mal augurio.
Acaba ahora conmigo
y permite que mi último aliento,
suspiro, murmullo,
sea siempre tuyo.
© Si copias algún poema No Olvides citar el Autor o el Blog: Ingrid Vórtazar - poesiaoscurapoesiavampirica.blogspot.com (©todos los derechos reservados en cada uno de los escritos publicados)